La importancia de valorar los grandes tesoros: las personas de corazón noble.
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Desde hace tiempo quería escribir algo verdaderamente significativo. Pensé hacerlo sobre el valor de la libertad —un concepto profundamente ligado al espíritu de Liverta—, pero antes sentí necesario detenerme en algo aún más esencial: los grandes tesoros que encontramos en la vida cuando nos cruzamos con una persona noble.
Porque sí, con el paso del tiempo y después de conocer a muchas personas, he comprendido que encontrar a alguien genuinamente bueno, puro de corazón, es tan excepcional como encontrar un collar Bvlgari Celestial Mosaic abandonado en una plaza. Algo valioso, casi surrealista en el mundo actual.
A simple vista, muchos se presentan tras máscaras cuidadosamente construidas: personas amables, simpáticas, “buena onda”. A veces incluso adoptan el rol de grandes amigos o de familiares cercanos. Confiamos, desde lo más profundo del corazón, en que esa cercanía será correspondida con lealtad. Sin embargo, en la sociedad de hoy pareciera que solo una minoría —quizás un 1%— comprende realmente lo que significa la palabra lealtad.
Existe la creencia de que acumulando títulos universitarios, magísteres o doctorados se puede llenar un vacío interno que nunca fue trabajado. Pero la verdad es clara, aunque incómoda: los valores y los principios no se aprenden en la universidad. Se cultivan en la infancia, en el hogar, a través del ejemplo cotidiano. Y en otros casos, parecen venir impresos en el alma, heredados de los ancestros o de aprendizajes más profundos.
La lealtad, la nobleza y la integridad no se compran ni se certifican con ningún título.
He tenido el privilegio de viajar y conocer distintas culturas y personas a lo largo de mi vida. He visto cómo algunos intentan llenar sus carencias acumulando bienes materiales, convencidos de que el dinero puede suplir lo que les falta en su interior. Otros apuestan todo a la apariencia física, creyendo que la validación externa puede reemplazar el amor propio.
Pero son muy pocas las personas que realmente comprenden el valor de ser nobles. Muchos confunden la nobleza con saber vestirse bien, beber un buen vino o imitar gestos elegantes. Creen que la clase se aprende copiando apariencias, cuando en realidad la verdadera clase nace del alma.
Lo afirmo con convicción: la verdadera clase de un ser humano se mide por su nivel de nobleza.
Por su capacidad de ser leal cuando nadie mira, de actuar con integridad incluso cuando no hay beneficio personal, y de proteger lo que es sagrado: la confianza, la palabra y el corazón del otro.
En un mundo que a veces parece desmoronarse, atrapado entre el ruido y la superficialidad de las redes sociales, solo quiero invitarte a esta reflexión:
puedes vivir rodeado de cosas materiales y de títulos que intenten llenar tus carencias; puedes intentar ocultar tu falta de clase disfrazándote, copiando gestos y aparentando algo que no eres.
Pero al final del día, nada de eso tiene verdadero valor, porque lo que define a una persona con clase es aquello que no se ve:
un corazón noble.
Si alguna vez en tu vida te cruzaste con alguien verdaderamente noble, déjame decirte algo: fuiste profundamente afortunado.
Porque encontrar a una persona así no es algo común; es descubrir un gran tesoro en medio del ruido del mundo.
Agradezco al universo por haberme enviado a este camino junto a : Diego, Sergio y Belén.
Este blog está dedicado a ellos, y también a todas aquellas personas que aún no comprenden el verdadero significado de la nobleza ni el profundo valor de la lealtad.
Porque cuando todo lo superficial se desvanece,
solo permanece lo esencial:
un corazón noble y una lealtad verdadera.